En cada capa de nuestra parmigiana se oculta una fiesta de sabor: rodajas tiernas de berenjena, salsa de tomate concentrado y jugoso, finas lonchas de mozzarella derretida, provolone fundido y un toque aromático de hierbas provenzales con pan de focaccia al estilo Brew Wild.

Se sirve con generosas tiras de focaccia casera –ese pan esponjoso lleno de romero– que invita a mojar en la capa de tomate y queso rebosante.

El plato se presenta humeante y dorado, con el queso gratinado burbujeante formando un estrato dorado, cada bocado es un caramelo salado que explota en el paladar.

comiendo parmigiana

Nuestros clientes lo describen como una “explosión de tomate y queso” y un viaje directo a Italia, gracias al perfume de albahaca y ajo que emana al romper la costra gratinada.

En Brew Wild la parmigiana es un entrante de berenjena y queso que conquista a quienes buscan un toque gourmet salvaje y sin complejos.

Nuestros parroquianos la definen así:

  • “Una bomba de sabor: la berenjena está ultra tierna y la salsa de tomate ¡es pura pasión italiana!”
  • “La focaccia es infinita, perfecta para mojar en esa cremita de queso y tomate; invita a jugar y a no parar de picar.”
  • “Entrante redondo: fundente, sabroso y ligero a la vez. Ideal para abrir apetito antes de una buena birra.”

Maridaje con las birras artesanas

Para acompañar esta berenjena con queso gratinado, recomendamos las cervezas artesanas más rompedoras de nuestro tablón:

  • Helles – Derby Winner (La Quince, 5,2%): lager dorada de malta fresca que limpia el paladar entre bocado y bocado, resaltando las notas dulces del tomate y el queso fresco.
  • West Coast IPA – LLIPA! (La Quince, 6,4%): cerveza lupulada cítrica que contrapone su amargor nítido al gratinado untuoso, realzando el aroma de las hierbas provenzales.
  • Imperial Stout – Black Bone (La Quince): negra intensa y tostada, ideal para jugones que quieran un contrapunto contundente; sus notas a café y chocolate encajan con el umami del provolone.
  • Gueuze – L’Ancienne (Tilquin, 7%): lambic belga ácida y afrutada, que aporta frescor y viveza; el toque ácido corta la grasa del queso y resalta el sabor de la berenjena horneada.

Cada una potencia diferentes matices del plato, desde la frescura maltosa que equilibra hasta el contrapunto amargo o ácido que resalta sus especias. Alternar sorbos con bocados intensifica el placer y convierte la combinación en un ritual sabroso y divertido.

Nuestra focaccia casera acompaña la parmigiana aportando un pan esponjoso y aromático que empapa la salsa y el queso fundido.

Focaccia: la aliada perfecta

La focaccia casera de Brew Wild es la compañera ideal de la parmigiana. Inspirada en la receta clásica ligur, esta masa esponjosa y dorada fue ya horneada por los romanos hace más de 2.000 años.

En cada tira se nota su estructura aireada y el glorioso crujiente exterior, resultado de las burbujas doradas en su superficie. Está perfumada con aceite de oliva virgen, romero y sal gorda, aromas simples pero potentes que elevan el conjunto.

Al mojarla en la salsa de tomate y el queso derretido, la focaccia actúa como esponja gourmet: absorbe los jugos y los libera de golpe en la boca, añadiendo una textura crujiente que contrasta con la untuosidad del entrante.

Pan y parmigiana forman así el “matrimonio gastronómico” perfecto, para disfrutar sin prisa y sin divorcio.

pan focaccia

Historia de la parmigiana

La parmigiana de berenjenas tiene una historia tan jugosa como el propio plato, llena de debates y viejas recetas. Es un clásico del sur de Italia, especialmente de la región napolitana, aunque sobre su origen exacto se enfrentan Campania, Sicilia ¡e incluso Parma!​.

Algunos historiadores insisten en que el nombre “parmigiana” tiene más que ver con la ciudad de Parma (y su queso parmesano) que con la región napolitana. Sin embargo, la mayoría apunta a Nápoles: la primera versión de este plato aparece ya en el siglo XVIII.

El cocinero napolitano Vincenzo Corrado describe un prototipo en 1786 en su obra Il cuoco galante (berenjenas con especias y parmesano)​, y poco después, en 1837, Ippolito Cavalcanti publicó su receta moderna con tomate y queso en La cuoca teorico-practica, estableciendo la versión que conocemos hoy​.

Como subraya la experta Jeanne Carola Francesconi, la parmigiana es “otra gloria de la cocina napolitana”: un plato elemental y exquisito cuyos sabores básicos (berenjena, tomate y queso) se complementan en algo «exquisito, sabroso y apetitoso»​.

focaccia con parmigiana

Curiosidades gastronómicas

  • Berenjena: Esta hortaliza (Solanum melongena) llegó a Europa en el siglo XV de manos de los árabes desde el sur de Asia. Es rica en fibra y agua, pero contiene compuestos amargos que tradicionalmente se extraen con sal. En Italia meridional se usa desde entonces para guisos y fritos; la melanzana (como la llaman allí) carameliza con facilidad en el horno, aportando al plato una textura tierna y un punto dulce.
  • Mozzarella y provolone: Aunque la parmigiana tradicional lleva parmesano rallado, aquí usamos mozzarella de búfala (o de vaca) fresca junto con provolone semi-curado. La mozzarella aporta cremosidad suave y frescura, mientras que el provolone (cuyo origen está en el sur de Italia, aunque hoy se produce sobre todo en el norte​) ofrece un sabor más marcado y tostado al gratinar. Ambos quesos funden bien y crean esa capa irresistible de queso fundido dorado por encima.
  • Tomate: El tomate es originario de los Andes americanos y fue llevado a España en el siglo XVI tras los viajes de Colón. Llegó a la cocina italiana poco después; para 1692 ya había salsa de tomate napolitana documentada. En la parmigiana actual, la salsa de tomate aporta acidez dulce y color vibrante al plato. Además de su sabor, el tomate es rico en licopeno (un antioxidante natural que da el color rojo) y vitamina C, beneficios nutricionales añadidos bajo ese gratinado.
  • Hierbas provenzales: La mezcla de hierbas provenzales típica incluye tomillo, orégano, mejorana, romero y albahaca. Estas hierbas mediterráneas –que heredamos del estilo de la cocina del sur francés y de Italia– aromatizan la parmigiana con notas terrosas y frescas. Un toque de orégano fresco o albahaca sobre el plato terminado recuerda el clásico maridaje italiano de tomate con estas aromáticas.
  • Focaccia: La focaccia casera que servimos es una auténtica reliquia italiana. Inspirada en el pan que los romanos hacían hace 2.000 años​, esta masa esponjosa absorbe el hummus de la parmigiana como una esponja gourmet. Al mismo tiempo, su corteza tostada y dorada aporta contraste crujiente. Tradicionalmente, la focaccia es típica de Liguria (noroeste de Italia) y combina aceite de oliva, sal y hierbas; en Brew Wild hemos creado la nuestra con ese toque romano-liguria para que cada rebanada sea una extensión perfecta de la parmigiana.

En resumen, este entrante de berenjena con queso gratinado representa la esencia de los entrantes italianos Brew Wild, un equilibrio de tradición e innovación, sabor y diversión.

La parmigiana con focaccia no es solo un aperitivo cualquiera, sino una auténtica aventura sensorial. Cada mordisco nos recuerda la pasión por la cocina italiana y nuestra apuesta por ingredientes artesanales, por eso, en Brew Wild, la parmigiana ocupa un lugar destacado en nuestra carta de entrantes.

¡Prepárate para pecar de gusto y brindar con una buena birra por esta gloria napolitana reinventada!


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