¡Atención amantes de la birra! Llega a Brew Wild Pizza Bar una novedad ácida y afrutada que seducirá a los paladares más aventureros: Maduixots, una cerveza artesana sour (fermentación mixta) de ~5,5% ABV, elaborada por la cervecera catalana Ales Agullons. Su nombre ya nos da una pista golosa: “maduixots” significa fresones en catalán, y efectivamente esta cerveza lleva fresas maceradas en su receta.
Prepárate para descubrir cómo una masía rural de Cataluña ha embotellado un pedacito de bosque de fresas con la magia de la fermentación espontánea belga.
¿El resultado? Una sour única que combina tradición, innovación y mucho sabor 🍓.
¿Una cerveza con fresas y fermentación espontánea? Sí, has leído bien. Esta creación de Agullons difumina la línea entre la cerveza y el vino espumoso: mezcla su Pale Ale base con mosto de lambic belga en barricas de roble y añade fruta de temporada. El proceso es lento y artesanal – nada de acidez exprés estilo kettle sour –, aquí mandan las levaduras salvajes y el tiempo.
Spoiler: el propio cervecero recomienda servirla en porrón para oxigenarla bien… ¡habrá que intentarlo! 😉
Masia Agullons: pioneros de la fermentación salvaje en España
Para entender Maduixots, conviene conocer la historia detrás. Ales Agullons (Sant Joan de Mediona, Alt Penedès) es una de las cervecerías artesanales pioneras de Cataluña. Fundada en 2008 por Carlos Rodríguez y Montse Virgili en una antigua masía rodeada de viñedos, desde el inicio mostraron dos amores cerveceros: las ales clásicas inglesas y las experimentaciones “salvajes”.
De hecho, Agullons fue de los primeros en España en elaborar cervezas de fermentación mixta y espontánea, inspiradas en las tradicionales lambic belgas.
Una anécdota ilustra bien su espíritu innovador: Carlos entabló amistad con Jean Van Roy (maestro cervecero de Cantillon, templo de las lambic en Bruselas) y de ahí nació un proyecto atrevido.
Agullons creó Setembre, una cerveza híbrida mezclando su propia Pura Pale Ale con lambic joven de Cantillon, que luego envejecieron 12 meses en barricas de vino tinto y otros 12 meses en botella.
¿El resultado? Una sour catalana con alma belga. Maduixots es la evolución natural de esa idea: tomar la base de Setembre y añadirle fresas frescas para una segunda fermentación frutal.
Las fresas (maceradas durante un año entero) aportan notas rojas y florales al blend, redondeando la acidez con un toque delicadamente dulce.
Agullons elabora Maduixots solo una vez al año, siguiendo los ciclos de la fruta y la paciencia que exige la fermentación mixta. No es de extrañar que esta cervecera, pese a su pequeño tamaño, se haya ganado renombre internacional entre los amantes de las sour.
Cada junio organiza en su pueblo la famosa Mostra de Cervesa Artesana de Mediona, festival cervecero de referencia que va ya por su casi 20ª edición. Y ha sido la única cervecera española invitada al Zwanze Day de Cantillon durante años.
En resumen, Ales Agullons ha puesto a Cataluña en el mapa de la cerveza agria tradicional, y Maduixots es una de sus creaciones más emblemáticas.
Fermentación mixta con fruta: tradición lambic con acento mediterráneo
Hablemos del estilo de esta cerveza, porque sour ale de fermentación mixta con frutas no es algo que veamos todos los días. Básicamente, estamos ante una cerveza de inspiración lámbica: en lugar de fermentar solo con levadura ale de laboratorio, aquí intervienen también levaduras salvajes y bacterias que aportan acidez.
Maduixots comenzó su vida mezclando una ale joven con lambic al estilo belga, y luego maduró con fruta en barrica. Este método tradicional recuerda al de cervezas belgas como la Kriek (con cerezas) o la Framboise (con frambuesas), solo que en vez de cerezas ácidas aquí se usan fresones locales.
Durante los 12 meses que pasa en barricas de roble (antes usadas para vino) y el año adicional en botella, la cerveza evoluciona y se vuelve compleja. Las levaduras salvajes (como Brettanomyces) trabajan lentamente, generando aromas “funky” que recuerdan a cuero, heno o bodega, mientras que las bacterias lácticas producen esa acidez avinagrada suave tan característica.
Añadir fruta al mix supone introducir azúcares fermentables extra y microorganismos propios de la piel de la fresa, lo que desencadena una segunda fermentación en barrica. Al final, cada botella de Maduixots lleva un pedacito de microflora irrepetible de Mediona.
El resultado es una cerveza sour ale de perfil farmhouse, no filtrada ni pasteurizada, con gasificación natural en botella (gracias a esa crianza larga). Su grado alcohólico moderado (ronda el 5,5%) la hace muy bebible en comparación con otras sour más fuertes.
Ojo: no esperes el dulzor de una pastry sour moderna; aquí la fruta se expresa de forma sutil y seca, integrada con la acidez, no como jarabe. Tampoco esperes mucho amargor de lúpulo – estas cervezas prácticamente no llevan lúpulo en hervor, para no inhibir a las bacterias (IBU muy bajo, ~5-10). Más bien, prepárate para algo más parecido a un vino espumoso brut nature o una sidra achampanada: ácido, seco, afrutado y refrescante.
Como representantes de este estilo wild ale encontramos rarezas belgas y algunas españolas muy limitadas. Lo bonito de Maduixots es cómo acerca este mundo lambic al público local, en una versión sumamente accesible y amigable para iniciarse en las sour tradicionales. No necesitas un paladar entrenado ni ser fan de las lambics para disfrutarla; es sorprendentemente equilibrada y fácil de beber dentro de su estilo, sin renunciar a la complejidad que le da la fermentación mixta.
Detalles técnicos de Maduixots
- Alcohol: ~5,5% ABV (grado medio, bien integrado).
- IBU: ~5-10 (amargor prácticamente imperceptible; aquí el protagonismo es la acidez).
- Base y fermentación: Blend de Agullons Pura Pale Ale + lambic joven de Cantillon (fermentación espontánea). Tras mezclar, fermenta y refermenta en barrica de roble durante 1 año. Luego pasa otro año acondicionándose en botella, desarrollando carbonatación natural y afinando sabor.
- Fruta: Fresas (fresón) añadidas en barrica, maceradas 12 meses con la cerveza. Aportan aroma y matices sutiles de fruta roja, sin endulzar el conjunto.
- Materias primas: Malta de cebada tipo Pale Ale (base). Posible adición de trigo para dar cuerpo y ayudar a los microorganismos. Lúpulo residual mínimo (solo lo justo en la Pale Ale base, pues el lambic apenas lleva). Levaduras y bacterias: mezcla de cepas ale y microflora salvaje (Brettanomyces, Lactobacillus, Pediococcus) procedente del lambic y del ambiente de la bodega.
- Barrica: Toneles de roble previamente usados para vino tinto local, que aportan taninos suaves y complejidad vínica al conjunto.
- Servicio recomendado: ~8-12 °C, en copa ancha tipo vino (mejor apreciar aromas). Tip: Servir en porrón para airear la cerveza y avivar sus matices, tal como sugieren los maestros de Agullons.
Notas de cata: aroma, sabor y sensación en boca
Apariencia: Maduixots se presenta con un atractivo color ámbar anaranjado, ligeramente turbio (brumoso) por la falta de filtrado. Al servir, genera una espuma fina de color blanco hueso, de persistencia discreta (algo normal en cervezas con fruta y baja carbonatación). Las burbujas son pequeñas y elegantes, casi como las de un cava. Con cada sorbo, el encaje de Bruselas que deja en la copa es sutil pero presente, recordándonos su larga crianza.
Aroma: En nariz, lo primero que notamos es el carácter avinagrado y “funky” típico de una lambic – un agrio suave parecido al de una sidra seca, con notas de manzana verde y cítricos. Inmediatamente detrás asoma un perfil afrutado inconfundible: tonos de fresa madura mezclados con un punto de uva blanca y flores silvestres. Es como oler un barril de chardonnay al que hubieran añadido fruta roja del bosque. También hay un ligero toque terroso y de bodega (ese “sótano” húmedo que recuerdan las lambics clásicas), pero mucho más sutil y limpio que en una gueuze belga hardcore. Al final de la inhalación, las fresas vuelven en forma de aroma dulce floral, como de mermelada casera lejana. En conjunto, un bouquet complejo pero elegante: ácido, afrutado y rústico a la vez.
Sabor: El primer sorbo sorprende por su suavidad relativa: esperas una bomba sour astringente, pero Maduixots entra amable. En la punta de la lengua hay un leve dulzor maltoso-frutal (recuerda a compota de manzana sin azúcar) que dura un instante. Rápidamente se despliega la acidez: moderada en intensidad, avinagrada tipo vinagre de sidra o kombucha, acompañada de un sabor a limón y frutas rojas discretas. Las notas de fresa están presentes pero integradas – no sabe a “cerveza sabor fresa” artificial, sino a cerveza sour con un dejo natural a fruta roja. Hacia el medio del paladar aparece un matiz funky ligero (punto “cabrito” o corral, cortesía del Brett), muy domado y agradable. También se percibe un recuerdo tánico seco de la madera, parecido al de un vino blanco fermentado en barrica. El equilibrio es notable: la acidez no resulta agresiva ni punzante, sino redonda, y va acompañada de un sutil amargor casi imperceptible que aporta estructura en el final. El retrogusto es largo y seco, con ecos de vinagre de jerez, roble y una estela fantasmal de fresa y uva. Tras cada trago te queda una sensación limpia y refrescante, invitándote a otro sorbo.
Sensación en boca: Cuerpo medio-ligero, muy atenuado (seca) pero con cierta untuosidad vinosa gracias a la avena/trigo y los polioles de la fermentación prolongada. Textura suavemente aterciopelada, con carbonatación baja a moderada (burbuja fina, cosquilleo ligero en lengua). En cada sorbo, la acidez hace salivar, limpiando el paladar, mientras que los taninos de la madera dejan una sensación algo astringente pero elegante en las encías – similar a tomar un vino blanco seco. Nada de aspereza agresiva; al contrario, sorprende lo fácil de beber que es para una sour tan compleja. Calidez alcohólica: inapreciable (lógico con ~5,5%), no hay quemor ni nada por el estilo. En resumen, una cerveza que acaricia más que ataca, con cuerpo de sidra tranquila y el toque chispeante justo.
Balance general: Maduixots logra algo difícil: es compleja pero sumamente accesible a la vez. Para el aficionado a las lambic, ofrece suficientes capas de aroma y sabor funky como para analizar; pero para el recién llegado al mundo sour, resulta suave, refrescante y hasta cierto punto familiar (su toque de fruta la acerca al paladar de un vino espumoso o una sidra). Ningún elemento abruma al otro: acidez, fruta, madera y maltosidad están en armonía. Cada trago equilibra lo agrio con lo afrutado, dejando una sensación de haber bebido algo casi gastronómico. Sin duda, una cerveza para saborear con calma, dejándola respirar en la copa y apreciando cómo evoluciona a medida que sube unos grados de temperatura (los matices de fresa se intensifican ligeramente al calentarse). En definitiva, una sour de las que enamoran, capaz de convertir a más de uno al Lado Salvaje cervecero.
Maridaje: ¿con qué pizzas de Brew Wild acompañar Maduixots?
Una cerveza tan especial como Maduixots merece maridajes a la altura. Su perfil ácido y seco la hace muy versátil para acompañar comida, actuando casi como un vino blanco joven o un espumoso brut. ¿Y qué mejor que nuestras pizzas artesanas al horno de leña para ponerla a prueba? Aquí te proponemos tres maridajes estelares con pizzas del Brew Wild, pensados para resaltar tanto la birra como la comida:
- Oi! Oi! Oink!: Esta pizza es un festival cárnico con base de tomate, mozzarella, orégano y cuatro carnes de cerdo (prosciutto, salami picante, pancetta y porchetta asada), más un toquecito de ‘nduja calabresa que le da picante. Un homenaje al cerdo en toda regla. ¿Cómo se lleva con nuestra sour de fresas? Sorprendentemente bien. La acidez de Maduixots corta la grasa de las carnes y “limpia” el paladar tras cada bocado, equilibrando el aporte salado y umami del conjunto. Además, sus notas afrutadas actúan casi como una salsa agridulce sutil: imagina un glaseado de frutas rojas o una compota ligera acompañando a la pancetta crujiente – añade una dimensión nueva de sabor. Cada sorbo realza los matices ahumados del bacon y la porchetta, como si exprimieras unas gotas de limón sobre la carne recién asada (ese toque cítrico que boom, realza todo). El resultado es un toma y daca delicioso: la cerveza aviva el sabor del cerdo y a la vez refresca, evitando que la potencia cárnica te sature. Si te pirran las BBQ y el cochino, con esta dupla vas a disfrutar de lo lindo.
- Pizza de la Mamma: Nuestra creación más quesera y nonna-approved. Lleva cinco quesos (mozzarella, emmental, gorgonzola, provolone y Parmigiano), además de láminas de berenjena asada y un toque de trufa negra. Una bomba de sabor láctico e italiano. ¿Y qué hace una sour con semejante quinteto de quesos? Maridar de maravilla, gracias al contraste. Piensa en lo bien que va una mermelada o fruta con una tabla de quesos fuertes… Pues aquí pasa igual. Maduixots aporta ese matiz frutal ácido que necesitaban la mozzy y sus amigos: cada sorbo es como un bocado de queso azul con mermelada de frambuesa, pero en versión líquida y sin empalago. El humo ácido de la fermentación (ese puntito avinagrado) juega con la trufa y la berenjena, creando un combo casi gourmet: trufa + acidez de frutos rojos = umami + frescor, como un carpaccio con reducción balsámica. Además, la cerveza arrastra la untuosidad del queso fundido de la boca con su burbuja fina y acidez, dejando el paladar listo para otro pedazo sin saturación. Es un maridaje de contraste y complemento a la vez: la cerveza aporta ligereza y realza sabores ocultos de la pizza, y la pizza saca a relucir el lado más “vinoso” y afrutado de la birra. Si te gusta el queso (y vaya si esta pizza lo tiene), Maduixots es tu pareja ideal para que no se vuelva pesada la cosa – un equilibrio dolce vita total.
- Porco Bravo: Una de nuestras pizzas estrella para amantes de lo picante. Lleva porchetta (cerdo asado italiano) con cebolla, calabacín, pimiento rojo, guindillas peperoncino y un chorrito de aceite picante. Un combo potente de carne + verduras asadas + chile. Aquí Maduixots se luce domando y realzando a partes iguales. Sus ácidos cítricos y málicos aportan un contraste refrescante al tueste de la porchetta y las verduras – casi como echar un toque de vinagre balsámico o lima sobre el cerdo, que boom, levanta todos los sabores. La chispa agria de la cerveza también ayuda a que el picante de las guindillas se mantenga en un nivel agradable, sin aniquilar tus papilas (algo así como cuando combinas encurtidos o salsa agria con comida picante para equilibrar). Mientras tanto, las notas de fresa de la birra actúan de fondo uniendo todo: imagina un cerdo asado con glaseado ligero de frutas rojas y chile – suena raro, ¡pero funciona! Cada trago de Maduixots alivia el calor y prepara la boca para otro bocado, y de paso deja un toque afrutado que casa de lujo con el punto ahumado-picante de Porco Bravo. En definitiva, un maridaje atrevido y muy satisfactorio, donde la cerveza y la pizza parecen hechas la una para la otra en esta danza de dulce, picante y ácido.
(¿Buscas más ideas? Las cervezas sour como Maduixots maridan genial con platos ricos en grasa o proteína a los que aportan corte y frescor. Piensa en ahumados, encurtidos, cocina asiática agridulce e incluso postres de fruta. ¡La creatividad es el límite!)
Conclusión
Que una joya como Maduixots esté tirada en uno de nuestros grifos es un lujo efímero que ningún cervecero curioso debería perderse. Hablamos de una cerveza artesanal única en España, fruto de la colaboración entre una masía catalana y la tradición lambic belga, con dos años de elaboración a sus espaldas y el sabor de las fresas de temporada en cada vaso. Pocas veces podemos beber algo así directo del barril, fresco y en su punto óptimo.
Maduixots nos emociona porque rompe esquemas: en un mundo craft dominado por IPAs y graduaciones altas, aparece esta sour suave, refinada y diferente, recordándonos la riqueza de sabores que ofrece la cerveza. Cada pinta es un viaje de los viñedos del Penedès a las bodegas de Bruselas, con parada en el huerto de fresas de la abuela. Ideal para quienes buscan nuevas experiencias (¿cerveza con toque de vino espumoso y fruta? aquí la tienes), para amantes del buen maridaje gastronómico, o simplemente para quienes quieran darle un respiro a tanto lúpulo y sumergirse en el lado ácido de la vida.
En Brew Wild la estamos disfrutando a tope mientras dura: esta edición limitada se acabará pronto y no sabemos cuándo volveremos a pinchar algo parecido.
Así que te animamos a acercarte a brindar con Maduixots y vivir en persona la experiencia de una cerveza sour de fermentación mixta con fresas.
Seguro que, como a nosotros, te dejará una sonrisa y ganas de otro sorbo.
¡Salud! 🍻


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