Vanilla Black Velvet es una cerveza artesana Imperial Stout (Russian Imperial Stout) de 9,5% de graduación alcohólica, elaborada en colaboración entre La Quince Brewing Co. (Madrid) y Cervesa Guineu (Barcelona).
Se trata de una stout oscura, potente y sedosa, infusionada con vainilla natural que realza su perfil dulce y especiado. Esta creación conjunta destaca tanto por su intensidad como por los detalles únicos en su receta y su historia dentro de la escena craft española.
La colaboración entre La Quince y Guineu
Vanilla Black Velvet nace de la unión de dos cerveceras artesanales españolas de renombre. La Quince Brewing Co., fundada en Madrid en 2013, se caracteriza por un enfoque innovador y nómada, creando cervezas sin miedo ni complejos bajo su filosofía “Brew Wild”. Gracias a ello, ha ganado reconocimiento nacional e internacional con cervezas atrevidas de diversos estilos.
Cervesa Guineu, por su parte, es uno de los referentes del craft catalán desde hace más de una década, conocido por su amplia gama de cervezas de calidad y su espíritu inquieto. (Dato curioso: “guineu” significa zorro en catalán, reflejando el astuto ingenio cervecero de la marca).
Esta colaboración surge de la amistad cervecera entre ambos proyectos y su deseo de experimentar con estilos extremos. De hecho, la Vanilla Black Velvet original debutó en 2013 como fruto de esa sinergia creativa, y desde entonces se ha reeditado casi cada año. El resultado de esta unión es una edición limitada que combina la osadía cervecera de La Quince con la maestría técnica de Guineu, dando vida a una Imperial Stout diseñada para los paladares más exigentes (y golosos).
Estilo Imperial Stout: la stout en su máxima expresión
La Imperial Stout tiene sus orígenes en el siglo XVIII, cuando cerveceros ingleses elaboraban stouts extra fuertes para impresionar a la corte de la emperatriz Catalina la Grande en Rusia.
A día de hoy, el término designa a las stouts más potentes: versiones ultra robustas de la clásica cerveza negra. Mientras que una stout tradicional suele rondar el 5-7% de alcohol, una Imperial Stout típicamente sobrepasa el 8-9%, llegando incluso a 12% o más. Combina una graduación muy alta con una carga masiva de maltas tostadas, lo que se traduce en cuerpos densos e intensos y en una explosión de sabores complejos.
Este estilo se caracteriza por su color ébano opaco y una espuma persistente, junto a un perfil de sabor profundísimo. En una buena Imperial Stout encontramos notas intensas a chocolate negro, café tostado, toffee, regaliz e incluso fruta seca, todo equilibrado con cierto dulzor maltoso y calidez alcohólica. Es un estilo para saborear con calma, que suele ganar matices a medida que se calienta un poco en el vaso.
En Vanilla Black Velvet, La Quince y Guineu apuestan por la vertiente más indulgente del estilo, añadiendo generosas cantidades de vainilla natural para llevar la experiencia a un nuevo nivel de decadencia dulce. Esta incorporación de vainilla (muy popular en las llamadas pastry stouts modernas) añade una capa extra de complejidad y postre, haciendo de cada sorbo algo más parecido a un postre líquido para adultos que a una cerveza convencional.
Detalles técnicos de la cerveza Vanilla Black Velvet
- Alcohol: 9,5% ABV
- Amargor: ~70 IBU
- Maltas: Hasta 9 tipos de malta (mezcla de maltas base, caramelo, tostadas y chocolate)
- Lúpulos: Columbus y Chinook (variedades clásicas de lúpulo americano)
- Levadura: Ale de alta fermentación (cepa tradicional inglesa)
- Técnica de elaboración: Maceración con vainas de vainilla en maduración
La vainilla natural se añade después de la fermentación, durante la fase de maduración en frío. De este modo se extrae todo su aroma y sabor sin que las altas temperaturas del hervor lo degraden. Este proceso de infusionar las vainas de vainilla en frío permite que la cerveza capture la esencia pura de la vainilla de Madagascar y Tahití en cada gota, aportando un carácter avainillado intenso y auténtico que distingue a Vanilla Black Velvet de otras stouts.
Notas de cata: aroma, sabor y sensación en boca
Apariencia: De color negro opaco como la noche cerrada, con reflejos caoba profundos a contraluz. Forma una espuma cremosa de tono beige oscuro, de burbuja fina y persistencia moderada, que deja un elegante encaje en la copa al ir bajando.
Aroma: Intensidad aromática elevada. Predominan las notas de maltas tostadas que recuerdan a chocolate negro, cacao amargo y café espresso recién molido. La vainilla aporta un toque dulce pronunciado, similar a un helado de vainilla o a azúcar mascabado, que envuelve el conjunto. A medida que la cerveza se atempera, surgen matices sutiles a caramelo toffee, bizcocho tostado e incluso un eco leve de fruta oscura (ciruelas pasas). El combo chocolate-vainilla es dominante, evocando el aroma de un tiramisú o un capuchino vainilla, con una puntita de licor en el fondo.
Sabor: En boca es rica y decadente. Entrada inicialmente dulce, con potente sabor a malta achocolatada, toques de toffee y vainilla cremosa que bañan el paladar. Rápidamente, el dulzor se ve equilibrado por la intensidad de las maltas torrefactas, que aportan sabores a café amargo, cacao puro y un ligero ahumado. Hacia el final del trago aparece un amargor moderado (proveniente de los lúpulos Columbus/Chinook y la propia malta tostada) que evita que la cerveza resulte empalagosa. El postgusto es largo y complejo: quedan resonando notas de chocolate amargo, vainilla, un sutil picor alcohólico y un recuerdo a madera tostada. Cada sorbo te lleva del dulce al amargo en un equilibrio sorprendentemente armonioso para una cerveza de tal intensidad.
Sensación en boca: Cuerpo pleno, muy denso y aterciopelado (¡hace honor a “Velvet” en el nombre!). Se siente casi masticable, llenando la boca con su cremosidad. La carbonatación es tirando a baja, lo justo para no dejarla plana pero sin restarle suavidad, lo que refuerza esa sensación sedosa en lengua y paladar. Cada trago deja un calorcillo amable en garganta y pecho gracias a sus 9,5 grados, recordándote que esta cerveza es casi como un licor digestivo. Sin embargo, el alcohol está bien integrado: no hay aristas agresivas, solo una calidez reconfortante. En resumen, Vanilla Black Velvet acaricia el paladar con textura de mousse y deja un regusto persistente, invitando a saborearla con calma.
Curiosidades y detalles distintivos de Vanilla Black Velvet
- Clásico colaborativo anual: La primera versión de Vanilla Black Velvet se elaboró en 2013, y la dupla La Quince-Guineu la ha relanzado casi cada año desde entonces. ¡La edición 2024 es ya la 11ª entrega de este clásico moderno! Pocas colaboraciones en España pueden presumir de tal continuidad. Esta constancia la ha convertido en una cerveza de culto muy esperada por los cerveceros cada año, casi como el vino nuevo pero en versión stout extrema. Cada nueva hornada viene con pequeñas mejoras y el mismo espíritu rebelde que enamora a sus fieles seguidores.
- Doble vainilla exótica: Su nombre lo dice todo: Vanilla Black Velvet lleva vainilla y no escatima en ello. Pero no es cualquier vainilla, sino una combinación de vainas de dos orígenes distintos. Por un lado utiliza vainilla Bourbon de Madagascar, la variedad clásica con sabores dulces intensos y cremosos (piensa en helado de vainilla o flan). Por otro lado incorpora vainilla de Tahití, más floral y perfumada, que añade matices exóticos que recuerdan a flores y fruta tropical. La sinergia de ambas crea un perfil aromático único, más complejo que si solo se usara una sola fuente de vainilla. Es como tener dos capas de sabor avainillado trabajando al unísono: una profunda y achocolatada, otra ligera y aromática. Un auténtico regalo para los amantes de la vainilla.
- Receta de 9 maltas: Detrás de su opulencia maltosa hay un trabajo de alquimia cervecera: la receta incluye nueve tipos de malta diferentes. Esta compleja base de granos aporta una increíble diversidad de matices. Desde maltas base pálidas que proporcionan fermentabilidad y cuerpo, pasando por maltas caramelo que dejan notas acarameladas y a toffee, hasta maltas chocolate y cebada tostada que contribuyen con su intensidad a café y cacao. Incluso podrían llevar maltas especiales que suman toques a pan recién horneado, frutos secos o melaza. Gracias a esta mezcla de maltas, Vanilla Black Velvet logra un equilibrio entre dulzor y amargor, y una profundidad de sabor que sigue revelando detalles sorbo tras sorbo. ¡No es casualidad que puedas detectar desde chocolate hasta frutos secos en ella!
- Edición limitada y codiciada: Al ser una cerveza colaborativa de temporada, Vanilla Black Velvet se elabora en lotes pequeños y su disponibilidad es limitada. Tradicionalmente ha sido envasada en botella de 33 cl (formato clásico para estas Imperial Stouts), aunque en alguna edición moderna no nos sorprendería verla también en lata para preservar mejor los aromas. Su producción limitada y lo atractivo de su propuesta hacen que cada año vuele de las estanterías de tiendas especializadas y de las cámaras de Brew Wild. Es una cerveza que muchos buscan probar y guardar, e incluso es objeto de intercambio entre coleccionistas cerveceros. Si ves una botella de Vanilla Black Velvet disponible, estás ante una pequeña joya efímera… ¡mejor no dejarla escapar!
Maridaje: ¿con qué pizzas de Brew Wild acompañar Vanilla Black Velvet?
Vanilla Black Velvet, con su carácter dulce-amargo y tostado, puede maridar de maravilla con pizzas que realcen sus notas o que contrasten con ellas de forma interesante. Aquí van algunas combinaciones muy recomendadas (y apetecibles) de nuestro menú:
- Smoky BBQ: Nuestra pizza con base de salsa barbacoa, pollo a la parrilla, bacon crujiente y extra de queso. Los sabores ahumados y ligeramente dulces de la salsa BBQ realzan las notas a cacao y vainilla de la cerveza, casi como si estuviéramos saboreando unas costillas glaseadas con miel de chocolate. A su vez, la potencia maltosa y el amargor de la stout equilibran el toque graso-salado del bacon y del queso, limpiando el paladar tras cada bocado. Es un toma y daca de sabores intensos: dulce, ahumado, salado y tostado, todos bailando en equilibrio. ¡Un festín robusto para amantes de las emociones fuertes!
- Pizza de la Mamma: Esta es nuestra pizza best-seller cargada de quesos (mozzarella, emmental, gorgonzola, provolone y Grana Padano) con láminas de trufa negra y berenjena asada. ¿El maridaje con Vanilla Black Velvet? Sencillamente celestial. La intensidad cremosa, salada y umami de los cinco quesos encuentra un contrapunto perfecto en el dulzor tostado de la cerveza, como cuando combinas chocolate negro con queso azul – contraste gourmet total. Además, el perfume de la trufa se entrelaza con las notas de vainilla de la stout, creando un dúo aromático sorprendente (trufa + vainilla, ¿por qué no?). Cada sorbo ayuda a “limpiar” el paladar de la riqueza del queso, preparando la boca para otro bocado sin saturarla, y a la vez cada mordisco salado intensifica el siguiente trago dulce de cerveza. Es un maridaje refinado a la par que contundente, digno de una cena de reyes cerveceros.
- Autumn Leaves: Una de nuestras pizzas más gourmet, con base de crema de gorgonzola, mozzarella, setas de temporada salteadas, trufa negra, nueces y un toque de nuez moscada. Aquí proponemos un maridaje por armonía de sabores otoñales. Los matices terrosos y aromáticos de la trufa y las setas reflejan y realzan las notas torrefactas y ligeramente amaderadas de la Imperial Stout. Las nueces presentes en la pizza hacen juego con el carácter tostado y a fruto seco de las maltas oscuras. ¿Y el dulzor de vainilla de la cerveza? Añade un contraste sutil, casi como un hilo de jarabe dulce especiado que redondea el conjunto y potencia el lado más caramelizado de la pizza (imaginemos por un segundo una reducción balsámica de vainilla sobre setas, ¡pura delicia!). El resultado es una sinfonía otoñal en boca: tierra, madera, crema, dulzor y salado en perfecta armonía. Un maridaje pensado para paladares aventureros que buscan nuevas combinaciones más allá de lo típico.
(Por supuesto, Vanilla Black Velvet también puede disfrutarse perfectamente a solas como postre líquido después de la cena, o acompañando nuestro brownie casero de chocolate negro con helado de vainilla… pero eso ya es otra historia golosa.) 😉
Conclusión
Pocas birras nacionales reúnen tanta historia colaborativa y carácter en una sola botella.
Ideal para amantes de las cervezas negras intensas, coleccionistas en busca de rarezas o simplemente cerveceros curiosos que quieren una experiencia fuera de lo común, Vanilla Black Velvet es una cerveza que invita a disfrutarla con respeto, sorbo a sorbo, explorando cada matiz de su abanico de sabores.
Prepárate para un viaje sensorial en cada vaso: desde el amargor del cacao más oscuro hasta la caricia dulce de la vainilla, todo envuelto en un abrazo alcohólico calentito.
¿Te animas a darle un sorbo a este terciopelo negro? Te prometemos que cada trago será una fiesta para los sentidos. ¡Salud y que lo disfrutes!


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