Imagina una base fina y crujiente de masa artesanal cubierta de salsa de tomate italiana y mozzarella fundida al punto. Sobre ella, como protagonista, se acomodan lonchas jugosas de prosciutto cotto – el jamón cocido italiano – que al hornearse sueltan su aroma y sabor delicadamente ahumado. Todo ello coronado con el toque inconfundible del orégano, esa hierba aromática que nos transporta directamente a Nápoles.

¿Suena simple? Lo es, y ahí reside su magia: pocos ingredientes, pero de calidad suprema, unidos en un equilibrio perfecto.

“La simplicidad bien ejecutada es la máxima sofisticación”, decía un sabio (y vaya que tenía razón cuando se trata de pizza).

El encanto de la sencillez (y de la calidad)

A veces no hace falta buscar fuegos artificiales gastronómicos para impresionar. Nuestra Pizza Prosciutto apuesta por la elegancia de lo sencillo: tomate, queso, jamón y orégano. Nada más… ¿y nada menos? Cada elemento brilla con luz propia.

La salsa de tomate italiano aporta acidez ligera y dulzor natural; la mozzarella Fior di Latte se funde cremosamente envolviendo el paladar en suavidad láctea; el prosciutto cotto – tiernísimo y sutilmente salado – añade ese golpe de umami y sabor casero que reconforta; y el orégano redondea con su perfume herbal, despertando la nostalgia de las auténticas pizzerías italianas.

En Brew Wild sabemos que cuando se usan ingredientes de primera, no hace falta disfrazarlos.

Nuestra masa, elaborada con harinas italianas Caputo y Quattro Stagioni y fermentada 48 horas, logra esa base ligera por dentro y crujiente por fuera que tanto nos enamora. Con un buen fundamento, incluso una combinación clásica como la de jamón y queso se convierte en un manjar gourmet.

¿Quién necesita huevos camperos vibrantes o volcanes flameados de absenta todos los días? A veces el cuerpo pide un abrazo culinario de la nonna, y la Prosciutto es justo eso: confort italiano en estado puro, sin artificios.

Prosciutto cotto: un jamón con historia y tradición

En italiano, prosciutto significa simplemente jamón. Pero ojo, que no todos los jamones son iguales. Italia presume de dos grandes estilos: el prosciutto crudo (jamón curado en crudo, como el famoso Parma) y el prosciutto cotto (jamón cocido).

¿En qué se diferencia del crudo? Principalmente en su elaboración y sabor. El prosciutto cotto se prepara salando la pierna de cerdo y cociéndola lentamente al vapor o en horno a baja temperatura, tras un periodo de maceración en especias y salmuera. El resultado es un jamón de color rosado pálido, textura tierna y sabor suave, perfumado, más delicado que su primo curado.

Muchas veces, los artesanos italianos le añaden hierbas aromáticas (romero, laurel) e incluso trufa negra durante la cocción, elevando su complejidad.

Por su parte, el prosciutto crudo se obtiene salando y secando la carne en crudo durante meses (¡a veces años!) hasta lograr esas lonchas rojas, intensas y sabrosas que se derriten en la boca. No en vano prosciutto viene del latín perexsuctum (“secar completamente”) – una etimología pensada para el jamón curado. Paradójicamente, en el cotto lo que prima es la jugosidad, pero siempre partiendo de un buen curado previo.

En la tradición pizzera italiana, el prosciutto cotto lleva décadas haciendo de las suyas. Después de la clásica Margherita, añadir jamón fue una evolución natural una vez terminado el racionamiento de la posguerra: un lujo sabroso que se volvió cotidiano.

En los años 50, por ejemplo, nació en Roma la famosa Pizza Capricciosa, llamada así por su “capricho” de ingredientes, donde el prosciutto cotto comparte escena con mozzarella, champiñones, alcachofas, aceitunas e incluso huevo. Todo un festival de sabor mediterráneo que consolidó al jamón cocido como topping estelar.

Desde entonces, pedir una pizza “prosciutto” en una trattoria italiana significa recibir exactamente eso: una deliciosa pizza de jamón cocido (si quisieras jamón crudo tendrías que especificarlo, y te lo pondrían en crudo tras el horneado, como manda la tradición).

¿Y sabías que el amor por el prosciutto en la pizza trascendió fronteras de formas insospechadas?

La controvertida Pizza Hawaiana (sí, la de jamón con piña) inventada en Canadá en 1962 es prueba de que el jamón italiano supo ganarse un lugar incluso con compañía tropical – aunque los puristas pongan el grito en el cielo.

Tranquilo, en Brew Wild somos más de respetar la receta italiana clásica. De nuestra cocina no saldrá piña en la Prosciutto (palabra). Eso sí, reconocemos que el toque dulce-salado de aquella invención canadiense demostró que el prosciutto cotto es un ingrediente versátil y atrevido cuando quiere.

Curiosidades sabrosas sobre el prosciutto

  • Un jamón “bautismal”: Cuenta una anécdota del Renacimiento que un hombre de origen judío, al probar por primera vez el jamón curado italiano, exclamó: “Si hubiera sabido que estaba tan bueno, me habría bautizado diez años antes”. Así de irresistible puede ser el sabor del prosciutto en Italia, ya sea crudo o cotto.
  • Praga en Italia: Irónicamente, uno de los prosciutto cotto más apreciados se llama Prosciutto di Praga. No, no viene de la Bella Italia sino de la República Checa: es un jamón cocido ahumado al estilo de Praga que los italianos adoptaron con entusiasmo. Su toque ahumado recuerda ligeramente al bacon y le da al cotto una personalidad distinta (¡imagina esas lonchas ahumadas en una pizza, qué delicia!).
  • Adiós al “jamón de sándwich”: Si al oír “jamón cocido” piensas en aquel fiambre insípido de bocata escolar, olvídalo. Un buen prosciutto cotto artesano es otra liga: jugoso, fragante y lleno de matices. Podrías comerlo solo, en finas lonchas, y sentir todo un mundo de sabor. Por eso en nuestra pizza el jamón no es un simple acompañante, es la estrella.

¿Con qué cerveza artesana maridar esta pizza?

Una pizza clásica y equilibrada como la Prosciutto admite varios compañeros de pinta. En Brew Wild tenemos joyas líquidas en nuestros tiradores, y algunas parecen hechas a medida para realzar cada bocado de jamón y mozzarella.

Aquí van varios maridajes cerveceros de campeonato:

  • LLIPA (West Coast IPA) – Nuestra IPA de la casa, elaborada por La Quince, aporta un amargor fresco y cítrico que corta de maravilla la grasa de la mozzarella y el jamón. Sus notas de pomelo y resina limpian el paladar entre bocado y bocado, preparando la lengua para volver a saborear el dulzor del tomate y la salinidad del prosciutto como si fuera la primera vez. ¡Un sorbo, un mordisco, y así hasta el infinito! El contraste de la IPA realza los matices del jamón sin opacarlos, logrando un equilibrio digno de aplauso.
  • Crimen (Irish Stout) – ¿Una cerveza negra con pizza de jamón? Sí, y funciona de lujo. Esta stout madrileña (colaboración de Joint Brewing y Cervecera Península) es oscura pero ligera en cuerpo, con sus 5% ABV. Sus notas torrefactas a café y cacao recuerdan a pan recién tostado, lo que hace juego con nuestra masa crujiente. Cada trago aporta un toque seco y tostado que potencia el sabor ahumado-natural del prosciutto cotto, casi como si le añadieras un puntito de parrilla. Además, su final sutilmente amargo y seco deja la boca lista para apreciar de nuevo la jugosidad del tomate y el queso. Es como tomarte un espresso al lado de tu pizza: te despierta papilas que ni sabías que tenías.
  • Vanilla Black Velvet (Imperial Stout) – Para los aventureros del paladar, proponemos este maridaje atrevido. La Vanilla Black Velvet, creación potente de La Quince y Guineu, es una Imperial Stout de 9,5% con infusión de vainilla. ¿Qué hace una cerveza casi de postre acompañando a una pizza salada? Magia pura. Sus sabores intensos a chocolate amargo, café y vainilla crean un contraste dulce-salado con el prosciutto cotto digno de aplauso. Piensa en el clásico melón con jamón, pero versión líquida y mucho más rock’n’roll: el dulzor de la stout realza la cualidad melosa del jamón y el tomate, mientras que el puntito salado de la pizza destaca aún más las notas de cacao y especias de la cerveza. Cada sorbo junto a cada bocado te da una experiencia gourmet inesperada, donde la cerveza hace casi de postre y la pizza de plato principal se funden en un affaire delicioso. Eso sí, es un dúo para tomar con calma y saborear cada matiz.

Un clásico infalible (¡y muy sabroso!)

La Pizza Prosciutto es la prueba de que a veces, en gastronomía, menos es más. Es la elección perfecta para quienes disfrutan de los sabores auténticos, sin máscaras, y aprecian la calidad de un buen jamón italiano tanto como una masa bien hecha. Cada porción te transporta a una trattoria familiar, a un rincón de Italia donde la nonna está al mando del horno de leña, esparciendo orégano con una sonrisa.

La Prosciutto no necesita alardes para conquistarte: lo hace con honestidad, tradición y sabor.

¿Listo para reenamorarte de la pizza de jamón de toda la vida? Nosotros ya tenemos el horno encendido y la cerveza fría esperando.

Buon appetito… y ¡salud con esa birra artesana!


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